Sin casa, sin pensión, sin futuro: la generación se levanta con la bandera de One Piece

Mira nomás, chamacos de la “generación de cristal”… ¡y resulta que el cristal no se rompió, se afiló! Mientras los jefes de traje se suben el sueldo porque “no les alcanza para el whisky de 18 años”, los morros no pueden ni pagar la renta de un cuartucho con goteras. Y todavía les dicen frágiles. ¡Frágiles mis calcetines!

El menú del desastre

  • Vivienda: más cara que la dignidad de un político en campaña.
  • Pensiones: promesa tan real como Santa Claus en la mañanera.
  • Deuda: la herencia que te dejan sin morirte.
  • Inflación: el único globo que nunca se pincha.

Y mientras tanto, los de arriba aplaudiéndose solos, como si hubieran descubierto el hilo negro… del sobrecito.

De los memes a los madrazos (pacíficos, claro)

Los chavos ya entendieron que el like no paga la renta. Que el retuit no llena la despensa. Así que agarraron sus pancartas glitch, sus calaveritas cute y salieron a la calle. Porque si el futuro está cancelado, mínimo que se note el ruido.

El choque generacional

Los boomers dicen: “En mis tiempos trabajábamos duro”. Sí, maestro, pero en tus tiempos con un sueldo comprabas casa, coche y hasta perro con pedigree. Hoy trabajas duro y apenas te alcanza para el camión y los tacos de canasta. Y eso si no subió la tortilla.

La supuesta fragilidad de la Gen Z es pura sensibilidad política: ven la trampa, huelen la mentira y la convierten en meme. Y cuando el meme no alcanza, lo convierten en marcha.

El remate

La generación que creció en la hiperconexión ya entendió que el futuro no se mendiga, se arranca. Y si para eso hay que disfrazarse de payaso y reírse en la cara del poder, pues que suene la carcajada amarga.

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