O sea que a Claudia Sheinbaum se le antojó un paseo por el Zócalo…

O sea que a Claudia Sheinbaum se le antojó un paseo por el Zócalo…

En pleno martes, sin escoltas a la vista, y entre ciudadanos sorprendidos, la presidenta de México protagonizó un episodio que dejó más preguntas que certezas.


El paseo “espontáneo”

Este martes por la tarde, la presidenta Claudia Sheinbaum salió de un evento oficial cerca del Zócalo capitalino, justo después de una reunión en la Secretaría de Educación Pública. De pronto, decidió dar un paseo, saludar a la gente, sonreír a las cámaras, como si nada pudiera salir mal.

No llevaba a su cuerpo de seguridad visible —al menos no tan cerca— y el momento parecía espontáneo, como esos saludos improvisados que buscan humanizar al poder. Pero la realidad se encargó de recordarle que no todo es simpatía.


El hombre del “abrazo”

Entre el gentío apareció un sujeto, visiblemente alterado, que algunos describieron como en estado de ebriedad. El tipo se acercó a la mandataria, la abrazó sin permiso, intentó besarla e incluso le tocó el pecho. Todo frente a las cámaras, en cuestión de segundos.

Sheinbaum reaccionó rápido: se apartó con evidente incomodidad, mantuvo la compostura, y su equipo intervino de inmediato. El hombre fue retirado, pero el daño —simbólico y mediático— ya estaba hecho.

Mientras tanto, en redes sociales comenzó a circular el video con la frase: “Claudia de América”. Sarcasmo, indignación y teorías no tardaron en aparecer.


La seguridad, en entredicho

  • El incidente ocurrió a plena luz del día, en una zona con presencia policial y militar constante.
  • El hombre logró acercarse lo suficiente como para tocar a la presidenta sin ser detenido.
  • No se ha informado si fue detenido formalmente o si se presentó denuncia.
  • La Secretaría de Seguridad o Comunicación Social aún no emiten un comunicado detallado del incidente.

Y claro, en el país donde todo tiene lectura política, muchos ya se preguntan: ¿falla de seguridad o montaje mediático? Porque resulta difícil creer que la presidenta camine sola, entre multitudes, sin un solo agente a menos de un metro.


La narrativa oficial vs. la duda ciudadana

Los medios reportan que el sujeto era simplemente “una persona ebria” sin relación con fuerzas armadas, aunque en redes circularon versiones que lo relacionaban con apariencia militar. La versión oficial se mantiene prudente, pero el video habla por sí mismo.

En la narrativa política, Sheinbaum mantiene la imagen de presidenta cercana al pueblo; sin embargo, este tipo de incidentes muestran el delicado equilibrio entre la cercanía y el riesgo.


Un paseo, muchas lecturas

El suceso parece menor en tiempo, pero enorme en simbolismo. En segundos, el poder y la vulnerabilidad se mezclaron en una sola escena. Y en un país donde los líderes suelen blindarse entre vallas, el intento de mostrarse accesible puede salir caro.

Así que sí, O sea que a Claudia Sheinbaum se le antojó de casualidad dar un paseo por el Zócalo. Sin cuerpo de seguridad visible. En martes. A las tres de la tarde. Y justo se topó con un borracho que logró abrazarla. Qué coincidencias tan curiosas tiene la vida política mexicana.


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