México responde al asesinato del alcalde de Uruapan: De la violencia en Michoacán a las protestas en la capital

El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, el 1 de noviembre de 2025, durante un evento del Día de Muertos, ha generado una ola de indignación y movilizaciones en Michoacán y más allá. Este incidente, que se suma a la persistente violencia en el estado, ha impulsado protestas locales y coincidido con manifestaciones en la Ciudad de México (CDMX) el 3 de noviembre, reflejando un descontento generalizado por la inseguridad y otros problemas sociales.

Indignación en Michoacán El homicidio de Manzo, un alcalde independiente que había denunciado públicamente la influencia de cárteles en la región, ocurrió tras la inauguración del Festival de las Velas. Según la Fiscalía General de Michoacán, uno de los atacantes fue abatido y dos más detenidos, pero el hecho desató protestas inmediatas en Uruapan y Morelia. Manifestantes bloquearon carreteras, incendiaron vehículos y exigieron la renuncia del gobernador morenista Alfredo Ramírez Bedolla, con gritos de “¡Fuera, fuera!”. La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) llamó a la unidad contra la delincuencia organizada, destacando la necesidad de coordinación federal.

Este crimen no es aislado: Michoacán ha sido epicentro de violencia narco desde la “guerra contra el narco” iniciada en 2006, con disputas entre grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otros. Manzo, quien pidió mayor seguridad al gobierno federal, se convierte en el enésimo funcionario asesinado en México en los últimos años.

Protestas en la CDMX El 3 de noviembre de 2025, la capital amaneció con múltiples movilizaciones, aunque no todas directamente relacionadas con el asesinato de Manzo. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reportó al menos 10 concentraciones y bloqueos, causando tráfico denso en vialidades clave. Entre las principales:

  • Transportistas: Marchan hacia el Zócalo exigiendo mayor seguridad en carreteras y la aparición de Fernando Galindo Salvador, un compañero desaparecido. Bloqueos afectan avenidas como Reforma y accesos desde el Estado de México.
  • Colectivos feministas: Realizan la “Marcha de Día de Muertas” para denunciar feminicidios e impunidad, partiendo de puntos como el Ángel de la Independencia.
  • Sindicatos y trabajadores: Electricistas y otros grupos bloquean Insurgentes, Tlalpan y otras arterias, reclamando derechos laborales y contra la crisis económica.
  • Ciudadanía general: Vecinos y colectivos se suman con demandas de justicia y dignidad, amplificando el eco de la violencia en estados como Michoacán.

Estas acciones reflejan un malestar acumulado, con más de 200,000 homicidios en México desde 2018, según datos oficiales.

El contexto nacional y la respuesta gubernamental Las protestas unen causas diversas bajo un denominador común: la percepción de inseguridad, impunidad y desafíos económicos. El gobierno de Morena, en el poder desde 2018, ha enfrentado críticas por no reducir la violencia pese a estrategias como “abrazos, no balazos”. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó el “cobarde” asesinato de Manzo en su conferencia matutina, afirmando que no habrá impunidad y que el gobierno federal apoyará a Michoacán sin repetir errores pasados como la “guerra contra el narco”. Añadió: “No están solos”, prometiendo coordinación con autoridades locales.

Críticos señalan persistentes problemas como la deuda pública (alrededor del 50% del PIB) y reformas fiscales, pero el gobierno defiende avances en programas sociales y anticorrupción.

Conclusión El asesinato de Carlos Manzo expone las vulnerabilidades de México ante la violencia organizada y la insatisfacción social. De las protestas en Michoacán a los bloqueos en CDMX, el país demanda acciones concretas para restaurar la paz y la confianza. La clave no reside en promesas, sino en resultados: investigaciones efectivas, mayor coordinación intergubernamental y políticas integrales que aborden raíces como la pobreza y la corrupción. Solo así se podrá transformar la indignación en cambio real.

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