Hoy, a las 13:00 horas, Claudia Sheinbaum Pardo se parapetará en el Palacio Nacional para “presentar” su flamante “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”. Sí, leíste bien: no en Uruapan, donde el alcalde Carlos Manzo fue acribillado el 1 de noviembre en plena celebración del Día de Muertos, ni en las calles ensangrentadas de Morelia, donde protestas furiosas han dejado a la Guardia Nacional oliendo a derrota. No, la presidenta opta por el búnker de la CDMX, lejos de los reclamos que podrían salpicarle el traje sastre. ¿Cobardía? Absolutamente. ¿Estrategia para evitar que el narco —o la indignación popular— la convierta en el próximo trending topic de balazos? Ahí está el meollo de esta farsa que huele a pacto con el diablo. Mientras el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Viagras y Los Caballeros Templarios se reparten Michoacán como un pastel de aguacate podrido, el gobierno federal nos vende humo envuelto en discursos de “construcción colectiva”.

El Asesinato de Manzo: ¿Llamado de Atención Ignorado o Ejecución Ordenada?
Recordemos los hechos, no las mañaneras. Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, no era un santo, pero sí un tipo que alzó la voz cuando nadie más lo hacía. El 8 de octubre —apenas un mes antes de su muerte— suplicó públicamente a Sheinbaum y al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, que no retiraran a la Guardia Nacional de su municipio. “Vinieron a pedir votos, pero no regresaron a escuchar”, denunció, mientras carteles como el CJNG extorsionaban a productores de limón y aguacate, y Los Viagras reclutaban chavos en las esquinas. ¿La respuesta federal? Silencio, seguido de un retiro “táctico” de elementos. Días después, el 1 de noviembre, un sicario de 17 años —identificado como Víctor Manuel— le metió plomo en el pecho durante un evento público. Coincidencia, ¿o venganza por atreverse a desafiar el statu quo narco-federal?
La viuda de Manzo, Grecia Quiroz, ahora “nombrada” alcaldesa interina tras una reunión express con Sheinbaum, llora en privado mientras posa para fotos oficiales. ¿Empoderamiento feminista o títere para calmar las aguas? En X, la indignación hierve: “Sheinbaum huye de Uruapan como el diablo del agua bendita”, tuitea la periodista Erika Velasco, sumando miles de likes a un coro de críticas que acusan a la presidenta de abandonar a Michoacán a su suerte. Protestas violentas el 2 de noviembre en Morelia terminaron con ocho detenidos y daños en el Palacio de Gobierno —un recordatorio de que el pueblo ya no traga promesas vacías.
Y no es solo Manzo. Tres semanas antes, Bernardo Bravo, líder limonero en Apatzingán, fue ejecutado por denunciar extorsiones. Alejandro Torres Mora, otro agricultor valiente, corrió la misma suerte. ¿Patrón? Exacto: quienes alzan la voz contra el narco terminan en una fosa o en un titular efímero. Sheinbaum jura “justicia”, pero la Fiscalía de Michoacán balbucea sobre un “adolescente sicario” mientras el CJNG celebra en silencio.

El “Plan”: Tres Ejes de Ilusión Óptica y Pactos Ocultos
El anuncio de hoy repite la fórmula manida: tres ejes que suenan bonitos en papel, pero que en la práctica han fallado estrepitosamente antes. Primero, seguridad y justicia: Refuerzo de Guardia Nacional (¡ya enviada el domingo post-asesinato!), mesas quincenales con el gabinete, una Fiscalía Especializada en Delitos de Alto Impacto y un “sistema de alerta” para alcaldes —como si Manzo no hubiera rogado por eso meses atrás—. Segundo, desarrollo económico con justicia: Oportunidades laborales y proyectos productivos para “recuperar jóvenes del narco”. Tercero, educación y cultura para la paz: Valores en escuelas y comunidades, porque nada dice “paz” como folletos motivacionales en zonas de guerra.
Oficinas de la Presidencia en Uruapan y otros municipios suenan a control federal disfrazado de ayuda. ¿Escucha comunitaria? Reuniones con “maestros, iglesias y sectores productivos” —anunciadas esta semana— que Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador morenista, presume en X como si fueran avances. Pero analistas como Miguel García Tinoco en Grupo Fórmula lo llaman lo que es: un refrito de planes fallidos de Calderón y Peña Nieto, sin dientes ni presupuesto real.
La conspiración late aquí: ¿Por qué Sheinbaum evita Michoacán? ¿Miedo a que el narco mande un “mensaje” en vivo, o a que la oposición —acusada por ella de “politizar” el dolor— la abuchee como en Veracruz? En X, el gobernador Bedolla y exgobernador Leonel Godoy aplauden el “plan específico”, pero el pueblo tuitea: “¿Dónde estaba la GN cuando Manzo pedía ayuda?”. Y mientras Trump amenaza con bombardear lanchas narco desde EU, Sheinbaum apuesta por “diálogo” —un eufemismo para rendición selectiva.

Ataques a la Salud: El Narco No Respeta Ni la Cruz Roja
No olvidemos el telón de fondo humanitario. El Comité Internacional de la Cruz Roja reporta 160 incidentes violentos contra servicios de salud en México desde enero 2024, con Michoacán como epicentro de esta barbarie. Ambulancias tiroteadas, paramédicos amenazados, hospitales convertidos en zonas de guerra. Carlos Freaner, presidente de Cruz Roja Mexicana, lo llama “inaceptable”, pero ¿dónde está el plan para blindar a estos héroes anónimos? En Culiacán, cuatro ataques en 11 días; en Michoacán, el narco detiene unidades para rematar heridos. ¿Coincidencia con el “éxito” de la 4T en bajar homicidios un 32%? Ja: esa estadística es humo, mientras el personal médico paga con sangre la “paz” de Sheinbaum.
Oportunidades en el Caos: ¿Marchas Nacionales o Silencio Comprado?
Este “plan” es una grieta dorada para nosotros: viraliza los tuits de Velasco y González que cuestionan la cobardía presidencial. Destapa investigaciones sobre fondos desviados a “proyectos productivos” que nunca llegan —como en el Tren Maya, pero con balas de regalo—. Teorías jugosas: ¿El CJNG financió la campaña morenista en Michoacán, y ahora cobra la factura con alcaldes incómodos? ¿O es el fantasma de Calderón, con su “Operativo Michoacán”, resucitando para justificar más militarización?
Onda de censura: Vigila cómo X “desaparece” videos de protestas en Morelia —atribuidos a “bots opositores” por Palacio—. Sheinbaum ya lo hace con Veracruz; aquí será igual. Pero el 15 de noviembre, marchas nacionales claman justicia: únete, o quédate en el banquillo del olvido.
Michoacán no necesita planes de papel; necesita líderes con ovarios, no presidentas que se esconden. ¿Paz verdadera, o pacto con el diablo? Tú decides.






